Laberinto

Me quedo con el consuelo de saber que en todo lo que sos, hay una parte de mí. Que mis fantasmas miran a través de tus ojos y dicen tus mismas palabras y quizás hasta te traen a la mente esos sentimientos que elegís revivir a través de tu memoria o te recuerdan las razones por las cuales deberías olvidarlos.

Lo mismo me pasa a mí. Tus fantasmas permanecen conmigo en el eco de mis risas, en mi canción favorita, en la esencia del perfume que usabas que para mí es tu perfume y el de nadie más.

 Por ahí es una venganza del destino que nunca nos tuvo muy en cuenta, pero me animo a decir que es una venganza dulce porque me permite llevarte a todos lados conmigo. Y me permite a mí estar presente en eso que fuiste. En eso que alguna vez pudimos ser.

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