Estelas de su perfume preferido parecían dibujar, llenar y atormentar un ambiente un poco eufórico, alegre, nervioso que contenía a su vez un poco de tensión. Mientras ella iba una y otra vez a su tocador y se fijaba que todo esté en su lugar y peinaba cada onda de su pelo entre castaño y rubio oscuro, su cabeza estaba llena de suposiciones e idealizaciones que siempre había proyectado y soñaba que en breve se concretaran. Con tal sólo saber que lo vería en una cuestión de instantes, minutos y hasta incluso segundos, sentía que en todo su cuerpo se despertaba una sensación, o un sentimiento latente que cada día que pasaba, crecía de tamaño e intensidad. Su personalidad impulsiva, ansiosa y algo impaciente hicieron que su cabeza se transforme en una pizarra llena de anotaciones y diálogos que quería que se lleven a cabo cuando lo vea a ÉL. El único que logró despertar sus sentimientos escondidos, y cubiertos de polvo que frecuentemente eran camuflados por la frialdad, y ...
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